1. Si demuestran interés por la fotografía, apóyales
Es
muy normal que, si tienes hijos pequeños y te ven con la cámara,
quieran cogerla. Les llama la atención cualquier objeto nuevo, y más si
es uno de sus padres quien lo maneja.
Seguramente te haya ocurrido esta situación y hayas pasado por
la encrucijada de dejarles o no tu cámara. Por un lado, te entusiasma
que puedan estar interesados por la fotografía, pero por otro, temes por
la integridad de tu equipo.
Tienes ante ti la oportunidad de introducirles en el maravilloso mundo de la fotografía, pero, ¿cómo hacerlo?
2. Permite que tenga su propia cámara
La primera decisión que debes tomar es si dejar en sus manos tu equipo fotográfico o darles el suyo propio.
Antes te hablaba del respeto que uno siente de dejar a sus hijos
su cámara, y más cuando es el primer contacto que tienen con ella.
Sin duda, la mejor opción es que dispongan de su propia cámara.
Limitarás el riesgo al que se verá sometido tu equipo, y probablemente
una cámara más sencilla les resulte más útil al principio.
3. Enséñales a cuidar su equipo
Una de las ventajas de que disòpngan de su propia cámara es que aprendan a cuidar su equipo.
Tienes una oportunidad de enseñarles a manejar la cámara y los
cuidados que ésta requiere sin que tu propia cámara sufra las
consecuencias.
Así, podrás formarles en el uso y cuidado de la cámara, la
preparación antes de las salidas a fotografiar y qué hacer una vez hayan
terminado de hacer fotos.
4. Adapta la configuración a su edad y habilidades
Lo bueno de que dispongan de su propia cámara es que puedes buscar una cámara más sencilla de utilizar para ellos.
Y es que en la mayoría de las ocasiones una cámara reflex no es la mejor opción para adentrarse en el mundo de la fotografía.
Con una cámara más simple podrán empezara hacer fotos sin
demasiadas complicaciones de tipo técnico y dejar estas cuestiones para
más adelante.
5. Déjales que jueguen con la cámara
No esperes nada especial de sus primeras fotos. Probablemente les cueste hasta trabajar el encuadre.
Y es que, si son pequeños, para ellos será simplemente un
juguete, un juguete con el que imitarte. Pero poco a poco podrás ir
mejorando con ellos, a medida que vayan haciendo más fotos.
Por eso, al principio, simplemente dejales que hagan fotos. Que
disparen, que vean en la pantalla el resultado, que vuelvan a
disparar... Que se diviertan.
6. Revisa con ellos las fotos
El proceso de aprendizaje y generación de interés pasa por ir revisando con ellos los resultados obtenidos.
Repasa las fotos con ellos después de una sesión, mirándolas una
a una, preguntándoles que les parece, que habían visto en ese momento,
...
Con ello conseguirás atraer su atención hacia la fotografía más
alla de simplemente imitarte en el momento de hacer la foto, y
descubrirán que hay un proceso cuando uno ya ha disparado.
7. Enseña las mejores fotos
Cuando
revises las fotos con ellos, pideles que elijan aquellas fotos que más
les hayan gustado, que más les hayan llamado la atención.
Dejales que hagan una selección bajo sus propios criterios e
imprime alguna foto para dejarla en algún lugar visible. Puede ser en un
marco en su habitación, pegada con un imán en la nevera, ... Un sitio
donde puedan ver día a día las fotos y recordar el motivo por el que
están allí, y así se animen a sacar otro día la cámara para hacer más
fotos.
Repite este proceso con frecuencia y no dejes la misma foto
puesta durante demasiado tiempo, o se acabarán acostumbrando a ver la
misma foto y empezará a pasar desapercibida al cabo del tiempo.
8. Facilítale mecanismos para aprender fotografía
A medida que se vayan interesando por la materia puedes irles
facilitando libros de fotografía, llevándoles a exposiciones,
enseñándoles galerías, ...
En definitiva, poniendo en sus manos los medios necesarios para
profundizar en el conocimiento más allá de lo que tu mismo les puedas
enseñar.
